jueves, 22 de septiembre de 2011

Capítulo 12: “Arreglado, sólo amigos.”

Acababan de dar las siete, y en ese momento, tocaron la puerta. Tan puntuales como siempre. Entraron y Mich me saludó con un beso, algo que no entendí.
-Puaj -dijo Channel.
-Vámonos, ¿no? -preguntó Mich.
-Pf, venga. Prueba si puedes transportarnos también a nosotras.
-Dadme vuestras manos. Venga, al Instituto Parks. - Cerró los ojos y de repente, estábamos debajo del árbol principal. Justo a los dos segundos llegaron Allison y Alex, cogidos de la mano.
-No os hemos visto llegar.
-Hemos venido por detrás. -Disimuló Mich.
-¿Quiénes son, Alexia? -preguntó Alex.
-Este es Michael, y esta su hermana, Channel, la cita de Jackson.- Reímos todos. Mientras se presentaban, y se daban dos besos, todos los demás llegaron. Menos Adam.
Los presenté a todos, y me di cuenta de que Channel y Jackson intercambiaban muchas bromas. Jackson parecía contento, y si él lo estaba, yo también.
Todos hablábamos animados sobre cómo nos iba en el internado, y a ellos en el instituto.
Adam llegó media hora más tarde.
-¿Por qué has llegado tan tarde? -le pregunté, susurrando mientras los demás hablaban.
-Es que… he ido al supermercado con mi madre. Lo siento -Se mordió una uña, y desvió la vista hacia el cielo. Mentía, y yo lo sabía-. Está mal de los huesos.
La hora de revelar mi secreto se acercaba, y con ella, mis ganas de esconderme bajo tierra. Tenía miedo de que me tomaran por loca, o algo peor, perderlos. Tragué saliva, y cuando quise hablar, mi garganta se contrajo. Inspiré una vez más, y las palabras salieron como agua a presión.
-Tengo que deciros algo. Pero prometedme que no se lo diréis a nadie.
Todos asintieron, y pude ver cómo Jackson me dedicaba una mirada de apoyo. 
-Es coña, ¿no? -Michael parecía nervioso. Se pasó una mano por el pelo y me miró. Sus ojos verdes parecían marrones, y me maldije por no contemplarlos más de cerca- No puedes decirles eso.
-Tengo que hacerlo -le susurré, esperando que me comprendiera. Bajó la cabeza, y sus manos se pararon en el césped recién cortado. Lo arrancó, mientras negaba con la cabeza. 
Yo sabía que era una mala idea, pero la única forma de quitarme un peso de encima era revelar mi secreto. Ellos habían confiado en mí desde hacía cinco años. Habíamos sido amigos, nos habíamos comprendido, nos queríamos. Quería decirles que si necesitaban algo, yo estaría allí para ellos. Mi mayor secreto era ese, así que les dejaría ver que yo era una buena amiga. 
-¿Recordáis el quinto cumpleaños de Holly, cuando su abuelo empezó a toser y no podía respirar? -continué. Todos asintieron, y las palabras siguientes parecieron un trueno en la oscuridad- Yo lo salvé.
El silencio se hizo eterno, y después todos rieron. Michael, Channel y Jackson permanecieron callados, comprendiéndome. Empecé a pensar que debía haberme callado.
-Es cierto -argumentó Michael-. Mi madre estaba vegetal, y ella la salvó.
Las risas cesaron. Todos me miraron. Y me sentí agradecida por Michael una vez más.
-Y ellos, Mich y Channel, tienen el poder de viajar cuándo y dónde quieran.
Holly apretó los labios. Después me miró. Sus ojos se encontraron con los míos. Y los vi llenos de lágrimas. No sabía si me creía, pero pensaba que estaba agradecida por hacerle eso a su abuelo.
-¿Podéis demostrarlo? -preguntó ella.
-No hay nadie enfermo.
-¿Se considera afonía a una enfermedad? -insistió. 
-No lo creo. Ven aquí -le dije. Ella se acercó. Mis manos fueron a su garganta. Las presioné suavemente, y ella no dejó de mirarlas. -Habla.
Cantó un verso de una canción. Su sonrisa se agrandó y me abrazó. Sentí su pecho agitarse.
-Gracias -me susurró-. Por lo de mi abuelo.
-Y nosotros también podemos demostrarlo -interrumpió Michael-. Channel, vete a esa esquina y yo a esta. Y a la de tres regresamos aquí.
Channel asintió. Cada uno se marchó a su esquina y se miraron.
-Uno -gritó Channel- , dos y tres.
Al segundo, estaban de nuevo en la sombra del árbol. Ambos sonrieron, satisfechos.
-Podemos ir a donde queramos. Como si está en la otra punta del mundo.
-Ala -susurró casi para sus adentros Holly-. ¿Y por eso estás en ese internado?
-No es un internado, es un colegio de aprendizaje para ayudarnos a controlar nuestros poderes. Llevo desde los cinco años, y tengo vuestra misma edad -dijo Mich.
-¿Y tu hermana cuántos años tiene? -Jackson preguntó.
-Me lleva diez meses, tengo un año menos que él.
Jackson apretó los labios y asintió.
-¿Podemos ir a Starbucks? He oído mucho ese nombre, pero nunca he tenido la oportunidad de ir -dijo Mich.
-Eso está hecho. Te va a encantar. Mi favorito es el frapuccino de vainilla -empezó Holly, y supe que iba a atormentar a Michael hasta el fin de sus días.
Esa era una de las razones por la que quería a Holly. Podía estar callada durante horas, y en tres minutos contarte todo lo que le había pasado por la cabeza en ese periodo.
Antes de que se fuera Adam, lo cogí de la mano.
-Ahora dime la verdad. ¿Por qué has llegado tarde?
-Por lo que te he dicho.
Lo miré, con los ojos entornados. Los puse en blanco, y él apretó los labios.
-Dime la verdad -le supliqué.
-He conocido a una chica del instituto.
-¿Quién?
-Alice.
-¿La de 1º de Bachillerato?
-Sí -afirmó, preocupado. Cerró los ojos y suspiró-. Lo siento mucho.
Al fin y al cabo, no era la única que había metido la pata en esta relación.
-No te preocupes. De hecho, también he conocido a alguien.
-¿Quién?
-Michael -le dije. Y el hecho de pronunciar su nombre, hizo que lo mirara. Sonreía a Holly, y ella le contaba algo interesante, por su rostro serio.
-Espero que seas feliz, te mereces a alguien especial -incluyó, con una sonrisa.
-Tú también. 
Él me ofreció sus brazos, y lo abracé.
-Amigos, ¿no? -preguntó, guiñándome un ojo. Le asentí y él me soltó. 
Corrimos hasta alcanzar a los demás. Channel estaba al lado de Jackson, y Mich solo un poco atrás, con las manos en los bolsillos. Holly lo había abandonado por Alex. Hablaban animadamente sobre el concierto de Green Day. Me aproximé a Michael y me agarré de su brazo. Pegando pequeños saltos le dije:
-¡Ey!
-Ey. -Sonrió.- ¿Todo arreglado?
Asentí. Y su sonrisa destacó aún más.
-¿Entonces puedo hacer esto?
Mis cejas se juntaron, no entendiendo qué quería decir. Tomó mi rostro entre sus manos, y me besó.
-Supongo que sí -dije, sonriendo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario